Crónica de una Infamia
Compañeros
- En noviembre del 2008 anuncié mi decisión de postular a la Secretaría General del APRA. En febrero 2009, y cuando ya el “Manifiesto a los apristas” había empezado a circular, descubrí que a pesar que en octubre 2005 había yo formalizado mi reinscripción y estaba con la total certeza que ello era así, el dirigente, Mauricio Mulder, encargado de culminar ese proceso, - en mi caso una mera formalidad administrativa - lo había sin embargo bloqueado y había tenido más de 3 años en su escritorio mi ficha de reinscripción. La idea era eliminarme del padrón del APRA, como a miles de css. en todo el país. La denuncia de este hecho irregular, la presión proveniente de distintos sectores y el anuncio de ir a las instancias internacionales de derechos humanos, obligó a culminar ese, hasta entonces, trunco proceso de reinscripción.
- Desde febrero 2009 recorro el Perú. Me he reunido con miles de compañeros en Lima, y en 8 Regiones. Los días 18, 19 y 20 de junio debía estar en Moquegua e Ilo, invitado por los css. vencedores en las elecciones del 24 de mayo. Y la siguiente semana, 26, 27 y 28 de junio debía estar en Junín. Después serían Tumbes y Piura, todas las actividades iban a ser en nuestros locales partidarios.
Con emoción serena he ido constatando cómo va creciendo y fortaleciéndose una esperanza de cambio real y duradero en la conducción del Partido. Y esa es precisamente la única razón de esta “expulsión sumarísima” exigida por el secretario general de facto, Mauricio Mulder, cuyo mandato feneció en junio de 2006, es decir hace más de 3 años.
Antecedente y pretexto
- A mediados de mayo el diario La Primera me contactó, solicitándome una entrevista sobre temas nacionales y mi posición expresada en el “Manifiesto a los apristas”, que consideraban interesante por no estar alineada con el gobierno ni con la conducción del Partido. Inicialmente decliné pero a mi regreso del Cusco el primero de junio se reiteró el pedido al cual accedí.
- La entrevista se realizó el 3 de junio cuando no se habían producido los sangrientos hechos en Bagua motivados por la absurda y extraña persistencia del Poder Ejecutivo y el Legislativo en tratar de imponer, sin consulta, los decretos legislativos que las poblaciones amazónicas consideraban lesivos a sus intereses.
- El 5 de junio, estando en Pucallpa, recibí una llamada telefónica nocturna del mismo periodista solicitándome opinión sobre lo acontecido en Bagua. Declaré que debían deslindarse las responsabilidades penales por las muertes ocurridas tanto de miembros de nuestra Policía Nacional caídos en cumplimiento de su deber como de los compatriotas amazónicos. Señalé muy claramente que el Estado era el responsable principal de la grave situación generada en esa zona del país, precisamente por hacer oídos sordos al clamor de los pueblos amazónicos de ser consultados. Pero el diario referido, alterando lo afirmado por mí, me atribuyó haber dicho que “el Gobierno era el principal responsable de la matanza”. Obviamente, existía una diferencia importante entre lo sostenido por mí y lo publicado como titular por dicho diario. Envié la rectificación correspondiente ante lo cual publicaron en su página 2 una parte de la carta remitida como una “ampliación” y no una rectificación. Sutil diferencia pero que tácitamente, por lógica, era una modificación sustancial de lo presentado el 8 de junio.
- Pero el jueves 18 de junio se me alcanzó una “resolución” de fecha 12 de junio, (sólo 4 días después de la publicación de la entrevista) imputándoseme, sin pruebas y sin mediar proceso alguno, los más graves cargos posibles y expulsándome del Partido. Se inventó un “proceso sumarísimo” para negarme el derecho a la defensa. No me enteré que existía un proceso contra mí, ni denuncia alguna, ni fui citado para diligencia alguna. Simplemente se me expulsó a pedido y exigencia del actual secretario general. El pretexto fue la entrevista referida. En la resolución, inclusive, se sostiene la falsedad de que yo no había remitido ninguna carta aclaratoria, sustento central utilizado para proceder a la sanción. Nunca se me dio la oportunidad de informar esto en el Partido. Semejante aberración jurídica era la concreción, en esa instancia, de una decisión política cargada de intolerancia y del ánimo clarísimo de acallar una voz discrepante y crítica, propia de partidos totalitarios.
- El c. Genaro Vélez, presidente del Tribunal Nacional de Etica y Moral tiene la responsabilidad de corregir esa grave acción violatoria del fundamental derecho a la libertad de expresión y opinión y del debido proceso legal, cometida en la primera instancia. De ello dependerá lo que ocurra después.
Compañeros, estamos en medio de un proceso electoral y seré candidato a la Secretaría General. Las características abusivas y contra derecho de mi expulsión es un grave precedente que, aparte de pretender impedirme seguir reuniéndome con la militancia en todo el país, es una amenaza a los derechos fundamentales de todos los apristas pues esta decisión ilegal y autoritaria se cierne sobre cualquier compañero que exprese una voz diferente y una alternativa distinta al oficialismo. Esto es inaceptable y debe ser motivo para que los apristas resistamos con dignidad y nos reafirmemos como el Partido de la libertad y la justicia social.
Creo que entramos en un momento crucial del APRA en el cual se definirá el rumbo y el sentido histórico por el cual se sacrificaron tantas vidas a lo largo de décadas. Cumplir esos elevados objetivos superiores dependerá de todos nosotros.

